Mi experiencia en hacer frente a la crisis financiera
El Emprendedor Ecuatoriano
Emprendedor, escritor y entusiasta de la IA
En agosto de 2020, tuve que cerrar mi empresa Inlliyaku tras años de esfuerzo. Cuando terminé de hacer la última transferencia para pagar liquidaciones, la cuenta de la empresa tenía US$1.247. El dolor de la pérdida de una empresa en la que había invertido tanto tiempo y recursos fue agudo, pero la realidad del balance fue aún más cruda. La primera decisión que tuve que tomar fue cómo administrar ese dinero restante y, con ello, mantener la sostenibilidad de mi vida y la de mi familia.
Aquí en Ecuador, el desafío es aún mayor debido a la dolarización de nuestra economía, lo cual agrega una capa de complejidad a la gestión financiera. En ese punto es común caer en pánico y gastar el dinero restante sin un plan, lo que solo agrava la situación.
Continúa leyendo para descubrir las primeras decisiones que tomé.
Las semanas alrededor del cierre de Inlliyaku me obligaron a tomar decisiones críticas. Primero, hablar con la verdad: llamé a cada proveedor al que le debíamos, expliqué la situación y pedí tiempo. Algunos entendieron; otros no. Segundo, usar lo poco que quedaba —el dinero de la venta forzada de maquinaria— para pagar liquidaciones a mi equipo, aunque no alcanzó para todos. Tercero, aceptar lo que la crisis me mostraba: la fábrica no tenía presencia digital y yo no sabía de marketing digital profesional.
Cuarto, a pesar de la crisis, invertí en mi educación: me inscribí en cinco cursos online de marketing digital, con una inversión de unos 420 dólares, y dediqué tres meses intensos a especializarme. Quinto, convertí ese aprendizaje en un nuevo negocio: en septiembre registré una agencia de marketing digital con 800 dólares de capital, desde la sala de mi casa.
Si hoy estás en una situación parecida, explora el trabajo remoto como puente de ingresos y cuida tu red de contactos: la importancia de la red se discute en detalle aquí.
Estos pasos no solo me permitieron sobrevivir financieramente, sino que también me dieron las bases para reconstruir mi vida económica.
Una de las decisiones más difíciles que tuvo que tomar cualquier emprendedor en mi situación es la de liquidar a su equipo de trabajo. En Ecuador, el contexto laboral es particularmente desafiante, pero lo que es peor es tener que despedir a personas cuando no tienes fondos para pagarles.
Cuando tuve que enfrentar esta realidad, convoqué una reunión virtual con mis diez empleados y les dije la verdad: el dinero se había acabado. Propuse acogernos a la Ley Humanitaria para suspender los contratos temporalmente, con el compromiso de recontratarlos si la situación mejoraba. No mejoró. Al cerrar, liquidé a quienes pude con lo último que quedaba, pagando liquidaciones parciales, vacaciones no gozadas y décimos pendientes, dentro de lo legal. Aquí cuento más de mi trayectoria.
No alcanzó para todos: quedaron 14.000 dólares pendientes en liquidaciones, y llegaron cartas de abogados y demandas laborales. La transparencia no evita el dolor, pero es la única forma de hacer las cosas con dignidad. Como me dijo mi madre esa noche, hacer lo correcto con tu gente vale más que cualquier saldo bancario.
Con la agencia registrada, el siguiente objetivo fue conseguir el primer cliente y comenzar a generar ingresos. En Ecuador, la competencia es feroz, pero también hay muchas oportunidades para aquellos que se esfuerzan por encontrarlas.
Mi propuesta era simple: cobrar por resultados medibles, no por «manejar redes». Pero el primer cliente no llegó por llamadas en frío: llegó por un reencuentro. En octubre de 2020, en un supermercado, me encontré con un compañero del colegio que tenía una inmobiliaria con vendedores sentados y sin clientes. Le propuse un sistema de leads digitales de bajo costo, con resultados medibles, y en noviembre firmamos un contrato de 12 meses. Además, me recomendó con tres inmobiliarias más. Si quieres aplicar algo parecido, revisa estas estrategias digitales que compartí en otro artículo.
La lección: tu red de contactos también es capital. Ese primer cliente no solo me dio ingresos; me dio la confianza y el impulso necesarios para seguir creciendo el nuevo emprendimiento.
Para diciembre de 2020 tenía cuatro clientes en el sector inmobiliario. La agencia facturó más de 200.000 dólares en su primer año y superó el millón en 2022: alrededor de 1,48 millones en 30 meses.
Un crecimiento así no sale de un truco. Sale de revisar las finanzas de forma constante, invertir en capacitación, adoptar tecnologías que mejoren la eficiencia y ofrecer paquetes de servicios alineados con lo que el cliente realmente necesita.
Si tienes curiosidad de cómo lo logramos, te invito a leer mi historia completa.
¿Qué es como administrar dinero después de quebrar? Administrar dinero después de quebrar implica tomar decisiones financieras astutas para mantener la sostenibilidad y planificar el futuro a pesar de la escasez de recursos.
¿Cómo aplicar como administrar dinero después de quebrar en Ecuador? En Ecuador, implica lidiar con la dolarización y encontrar formas creativas de reducir costos y generar ingresos, como trabajo remoto y servicios en línea.
¿Cuánto cuesta empezar con como administrar dinero después de quebrar? El costo depende de tus deudas y gastos, pero el objetivo es reducirlos al mínimo y utilizar los recursos restantes para generar más ingresos.
¿Cuáles son los errores más comunes con como administrar dinero después de quebrar? Los errores comunes incluyen gastar el dinero restante sin un plan, no priorizar las deudas y no buscar ingresos adicionales.
¿Por dónde empezar si soy principiante? Comienza por analizar tus finanzas actuales, crear un presupuesto y buscar oportunidades para generar ingresos adicionales.
Escrito por
1er especialista de IA en Ecuador para empresas
Instructor de Inteligencia Artificial en el CEC de la Escuela Politécnica Nacional · MBA · Fundador de ITSEIA y H3L · Autor de El Emprendedor Ecuatoriano
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Emprendedor ecuatoriano nacido en Tulcán. En veinte años fundé siete empresas, con fracasos y éxitos; mi agencia digital facturó más de $1,4 millones en sus primeros 30 meses. Este blog es mi forma de devolver al ecosistema emprendedor latinoamericano las lecciones que la vida me ha enseñado.